La Mater nos regaló un sacerdote, alguien que se vinculó al movimiento primero y luego se inclinó por una vocación sacerdotal.Le damos gracias a Dios y la Virgen por Matías, un joven que encontró su camino a Dios a través de Schoenstatt.
Ahora solo nos queda pedirle al Señor que nos regale más vocaciones, pero no solo sacerdotales o de hermanas, sino de hombres y mujeres que dentro de sus familias, y en todas partes,
Y esa va a ser ahora la labor de Matías, traer a la gente de la calle al servicio de Dios y la Mater.
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